Posteado por: lucaspaiva | 16 mayo 2009

EL SUSTO

elsustoUna mujer que se había conchabado de pastora, cuidaba las ovejas en el cerro. Un día, como muchas de las campesinas solteras, tuvo a su hijo completamente sola. Las ovejas, ese día, tuvieron que salir solas, cuidadas por el perro. Pero el puma se llevó dos de ellas.

Pasadas unas semanas, la mujer fue a avisar al patrón, que era comerciante, vivía en Tres Cruces.

Al día siguiente volvía temprano para el cerro, cuando el tren apareció, haciendo temblar el suelo. El maquinista hizo sonar la bocina y retumbaron los ceros.

La mujer se echó a un lado de la vía, con el tremendo pitazo aturdiéndola. Pensó en su guagua. Pero ya era tarde para taparle los oídos. Pasaban los últimos vagones.

Desde ese día, el bebe copudo conciliar el sueño, ya que cualquier ruido lo hacia despertar llorando.

Durante un mes el niño enflaqueció cada vez más.

La pastora acudió a una vieja curandera que vivía en Abra Pampa. Esta tiró al aire unas hojas de coca y le dijo:

-tu hijo esta muy asustado. Donde se ha asustado se le ha quedado su animito. Lo único que podemos hacer es llamarlo. Si la maquina te lo quiere devolver, la guagua se sanará.

Le hizo tomar agua con piedra del rayo al chiquito. Pidió por su salud. Luego lamió la cabeza del bebé y escupió, mientras l e ponía las manos sobre la coronilla musitando:

-Vente hijito, aquí está tu animito.

Tres veces repitió la ceremonia. Le puso después un chulo y le dijo a la madre que no se lo sacara hasta la mañana siguiente, porque le retendría el animito, en caso de que volviera. Le dijo también que si al otro día seguía igual ya no fuera a verla, porque seria en vano.

La pastora se fue a su puesto. Esa noche el pequeño durmió como nunca. Al día siguiente continuó durmiendo. La mujer estaba contenta. Pero al pasar la locomotora, lanzando su tremendo pitazo, se agitó el pequeño y reinició su inacabable lloro.

Pasaron así dos días. La criatura fue empeorando cada vez más. Una tarde falleció en los brazos de su madre. Ella veló el cuerpito extendido sobre su rebozo. Al día siguiente lo enterró. El perro aullaba desconsoladamente.

Omar Díaz.

Fuente: DENUESTRASALUD- lo que cuentan en Humahuaca (en búsqueda del equilibrio) Maria Luisa Rubinelli- Maria Beatriz Quintana.

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